Limo.

January 13, 2018

 

 

Llevo tiempo ignorando el dolor enorme de la ausencia de Limo.
He mantenido la mente ocupada remodelando el cuarto, cambiando el piso del cuarto, pintando, escribiendo, haciendo live y trabajando hasta quedar dormida. 

Pero está ahí, debajo de todo el ruido. Ahí está ese pedacito de mi que no puedo recuperar.
Ese ser que amé incondicionalmente.

 

Mi sidekick me acompaño cada día de vida por 5 años.
Mi sidekick en días de mesera.

Mi sidekick en días de cantautora.

Mi sidekick en días de youtuber.

Mi sidekick en días de comedia.

Mi sidekick en días éxitos y euforias.

Mi sidekick en días de fracasos y desamores.

 

Una foto de mi cumple #26 el pasado 24 de abril de 2016.



Limo era un alma especial, siempre fue tan honesto conmigo.
Si se molestaba me lo dejaba saber con una sorpresa en el piso de mi cuarto. 
Si llevaba días sin prestarle atención me hacía pasar por silent treatments, yo le gritaba a to' pulmón "Limooooo!" y él se asomaba por la puerta a mirarme desde ella sin acceder a darme cariño. 
Tenía una famosa frase con él, le decía "Dame amor que pa' eso te compré".

Limo y yo vivimos una relación co- dependiente.

Él entendía mis ataques de pánico y venía corriendo hacia mi para abrazarme (me abrazaba como 10 veces al día). Recuerdo en varias ocasiones verlo insistir en darme un abrazo aún cuando yo resistía, si me veía mucho rato mirando la pantalla del celular me lo sacaba de las manos con un abrazo forzado. Él siempre tuvo un refugio en mi, podía contar conmigo en sus accidentes. Cuando se partió la pata llegué al veterinario en 10 minutos, llegue descalza por que me temblaban las manos y no podía ponerme los zapatos. Esa noche no dormí, me acosté en el piso y me aseguré que estuviera bien su patita en lo que le ponían en yeso. Él padecía de ataques epilépticos y siempre llegaba a mi cuando le daba un episodio para que lo aguantara en lo que terminaba. 

 

 

 



Te juro que si en mi casa hubiese una cámara grabando 24/7 pensarían que tengo problemas mentales por que nosotros hablábamos todo el tiempo, si me sigues en snapchat estoy segura que fuiste complice de muchas de nuestras conversaciones. 

 

A Limo no le gustaba dormir en el piso por que era muy frío, siempre acostumbraba a dormir cerca de mi pecho y debajo de la corcha. Hay días que lo extraño más que otros pero hoy fue uno de esos...

 

 

Gracias Limo por ser mi gran cómplice.

 

 

 

 

 





 

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